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Por fin y por lástima acabó la Concentración. Lo primero es el capítulo de
agradecimientos:
A todo el equipo SK por sus enseñanzas, y sobre todo por el entusiasmo con el
que nos las transmitieron.
Al maestro Javier por su dedicación, sabiduría y apoyo.
A Alejandro por hacernos entender la pesca como algo más que el uso de unas
técnicas y materiales: una combinación entre el hombre, el kayak y el mar. Y
sobre todo el respeto al medio que nos hace disfrutar tanto.
A Joaquín y todo su personal del Centro Deportivo, un 11 para ellos.
A Quique y Luís por la exhibición de material.
A todos y cada uno de mis super compañeros, todos excepcionales.
A todos los asistentes que ahora son mis amigos.
A los que me olvido.
Y también a Eolo, que nos hizo padecer un poco, y al final nos enseñó su cara
amable. Hemos aprendido una lección muy importante para el futuro.
A mi familia, por su apoyo y comprensión.
Y ahora una breve descripción de lo acontecido:

El viernes por la mañana comenzó al aire libre y bajo unas carpas que nos prestó
la Estación Naútica el taller de palas, durante el cual se terminaron tres palas
preciosas y ligeras, que serán modelo para las que vendrán.
La salida al Mar Menor estuvo condicionada por el fuerte viento que arreció al
compás de las horas que estuvimos en el agua. El recorrido total se cumplió por
los más experimentados. Otros nos quedamos en la isla del Barón y otros incluso
antes. La dureza de las condiciones dispersó al grupo, y la falta de previsión
en las comunicaciones nos dificultó ligeramente la travesía, que finalmente
terminó felizmente con el apoyo de Joaquín y su motora. Se dieron rachas de
viento tan fuertes que hacían el avance prácticamente imposible. Para la próxima
revisaremos muy concienzudamente las travesías para evitar estos errores en el
futuro.
De esta manera se hizo un poco tarde para la comida, y los talleres previstos
esa tarde no tuvieron lugar, el viento frío lo imposibilitó.

Por la noche nos reunimos en el Centro de interpretación, marco a la altura de
la calidad de la charla ilustrada de Javier Knörr. Durante una hora fuimos
mentalmente trasladados al Ártico, invadidos por la sensación de libertad,
soledad y naturaleza extrema.
El sábado mejoró el tiempo notablemente, y la salida al Mediterráneo, Cabo de
Palos y Cala Reona transcurrió plácidamente, creo que la gente disfrutó con el
recorrido, que se cumplió conforme a nuestra previsión en cuanto a recorrido y
duración.

Javier se presentó temprano para poner en práctica sus conocimientos, los cuales
se plasmaron en la puesta a punto de una Prijon Millenium, decana en Murcia, y
cuyo feliz propietario sabe mas que las ratas coloradas.
El personal del Centro Deportivo nos preparó unos desayunos muy completos, y
además nos ofreció un servicio de cafetería durante todas las jornadas bastante
completo dentro de las limitaciones propias de una Asociación Deportiva. El
hecho es que muchos de nosotros pudimos hacer allí las comidas, en un salón
amplio y cálido gracias a la chimenea que dio un toque hogareño al encuentro.
Esa tarde Pau la pasó a remojo, enseñando los esquimos a los mas valientes,
mientras el resto escuchábamos embelesados la descripción del proceso de
fabricación del kayak de Xavier, ese cuyo proceso hemos seguido puntualmente en
su Blog. Muchos de nosotros las probamos y todos alucinamos.
Un pequeño inciso personal:

Decidí probar el kayak de Xavier, en lugar del de J.Knörr, un poco mas estrecho.
Conseguí ponérmelo casi sin ayuda, y una vez dentro y con la pala en las manos
balanceé las caderas para comprobar la estabilidad, e inmediatamente decidí
ponerme el cubre, porque permitía unas inclinaciones extraordinarias. Solamente
unos minutos, porque muchos esperaban en la orilla, impacientes porque esta
oportunidad es difícilmente repetible.
Decir que fue como asomarme por una ventanita a un mundo nuevo, desconocido y
apasionante. Las sensaciones son diferentes al kayak de travesía, es otra cosa,
te invade un sentimiento primitivo. La pala esquimal tiene, debe tener, un
millón de posibilidades que apenas intuí. Se trata de una navegación íntima,
silenciosa, llegué a vislumbrar ligeramente lo de que sea una “ropa para andar
por el agua”. Así que me parece que tengo una nueva religión, con la ayuda de
Pau creo que me he perdido, una nueva adicción que espero no superar.

Mas tarde Alejandro nos aleccionó sobre técnicas y materiales para la pesca
desde el kayak, pero no sólo eso: Fue una lección magistral de respeto al mar
que nos hace disfrutar tanto, a la fauna que nos puede alimentar y a la cual
debemos valorar, respetar, conservar y únicamente servirnos de ella para nuestro
propio sustento o alimento.
El ambiente a esas alturas era totalmente familiar, amistoso y relajado.
Comenzamos los preparativos de la barbacoa que creo satisfizo al personal, y
para completar un día perfecto, el Madrid perdió.

La totalidad de los asistentes de procedencia mas lejana se marcharon por la
noche o temprano el domingo, y quedamos los locales y no todos. La carrera la
ganó Pedro Luís, y el viento frío no nos animó a remojarnos con el kayak polo,
también éramos pocos (y cobardes). Recogimos el tinglado, apuramos los víveres
en las brasas de la chimenea y nos despedimos con cierto pesar.
Muchas gracias a todos los asistentes, un recuerdo muy especial para los
ausentes en cuerpo y presentes en espíritu. Espero que nos perdonéis los errores
y confiamos en poder vernos en el futuro.

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